La Madre engendró al Rey, que tiene un nombre eterno; su gozo de madre se une al honor de Virgen. Nadie ha sido semejante a ella, ni antes ni después.
Oremos:
He aquí la virgen que concebirá
Lectura del libro del profeta Isaías
En aquellos tiempos, el Señor le habló a Ajaz diciendo:
Del salmo 44
Escucha, hija, mira: inclina el oído.
Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; prendado está el rey de tu belleza; póstrate ante él, que él es tu Señor.
Ya entra la princesa bellísima, vestida de perlas y brocado: la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes; la siguen sus compañeras.
Las traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real. "A cambio de tus padres tendrás hijos, que nombraras príncipes por toda la tierra".
Dios nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
Hermanos: Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en él con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
Aleluya, aleluya.
Una espada te atravesará el alma
Ý Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:
Recibe, Señor, los dones que te presentamos, y que nuestros corazones, encendidos por la luz del Espíritu Santo, busquen y conserven, a ejemplo de María, tu voluntad y tu palabra.
María, signo de consuelo y de esperanza
En verdad es justo darte gracias, es bueno cantar tu gloria, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Te alabamos y te bendecimos, por Jesucristo, tu Hijo, en esta fiesta (memoria) de la bienaventurada Virgen María. Ella, como humilde sierva, escuchó tu palabra y la conservó en su corazón; admirablemente unida al misterio de la redención, perseveró con los apóstoles en la plegaria, mientras esperaban al Espíritu Santo, y ahora brilla en nuestro camino como signo de consuelo y de firme esperanza.
La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, llena de gracia y de verdad.Antífona de Entrada
Oración Colecta
Dios todopoderoso, que por la maternidad virginal de María entregaste a los hombres los bienes de la salvación, concédenos experimentar la intercesión materna de la que nos ha dado a tu Hijo Jesucristo, el autor de la vida. Que vive y reina contigo, por los siglos de los siglos.
Amén.Primera Lectura
7, 10-14
"Pide al Señor, tu Dios, una señal de abajo, en lo profundo o de arriba, en lo alto".
Contestó Ajaz:
"No la pediré. No tentaré al Señor".
Entonces dijo Isaías:
"Oye, pues, casa de David: ¿No satisfechos con cansar a los hombres, quieren cansar también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo les dará por eso una señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán el nombre de Enmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Salmo Responsorial
Escucha, hija, mira: inclina el oído.
Escucha, hija, mira: inclina el oído.
Escucha, hija, mira: inclina el oído.Segunda Lectura
1, 3-6. 11-12
El nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo, para que fuéramos santos e irreprochables a sus ojos, por el amor, y determinó, porque así lo quiso, que, por medio de Jesucristo, fuéramos sus hijos, para que alabemos y glorifiquemos la gracia con que nos ha favorecido por medio de su Hijo amado.
Con Cristo somos herederos también nosotros. Para esto estábamos destinados, por decisión del que lo hace todo según su voluntad: para que fuéramos una alabanza continua de su gloria, nosotros, los que ya antes esperábamos en Cristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Aclamación antes del Evangelio
Dichosa la Virgen María, que guardaba la palabra de Dios y la meditaba en su corazón.
Aleluya.Evangelio
2, 27-35
"Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos; luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel".
El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció:
"Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.Oración sobre las Ofrendas
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.Prefacio
Por este don de tu benevolencia, unidos a los ángeles y a los santos, te entonamos nuestro canto y proclamamos tu alabanza:
[Misa]Antífona de la Comunión