Santa María Virgen, tiempo de navidad (2/2)

Antífona de Entrada

La Madre engendró al Rey, que tiene un nombre eterno; su gozo de madre se une al honor de Virgen. Nadie ha sido semejante a ella, ni antes ni después.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Dios todopoderoso, que por la maternidad virginal de María entregaste a los hombres los bienes de la salvación, concédenos experimentar la intercesión materna de la que nos ha dado a tu Hijo Jesucristo, el autor de la vida. Que vive y reina contigo, por los siglos de los siglos.
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

He aquí la virgen que concebirá

Lectura del libro del profeta Isaías
7, 10-14

En aquellos tiempos, el Señor le habló a Ajaz diciendo:
"Pide al Señor, tu Dios, una señal de abajo, en lo profundo o de arriba, en lo alto".
Contestó Ajaz:
"No la pediré. No tentaré al Señor".
Entonces dijo Isaías:
"Oye, pues, casa de David: ¿No satisfechos con cansar a los hombres, quieren cansar también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo les dará por eso una señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán el nombre de Enmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 44

Escucha, hija, mira: inclina el oído.

Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; prendado está el rey de tu belleza; póstrate ante él, que él es tu Señor.
Escucha, hija, mira: inclina el oído.

Ya entra la princesa bellísima, vestida de perlas y brocado: la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes; la siguen sus compañeras.
Escucha, hija, mira: inclina el oído.

Las traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real. "A cambio de tus padres tendrás hijos, que nombraras príncipes por toda la tierra".
Escucha, hija, mira: inclina el oído.

Segunda Lectura

Dios nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
1, 3-6. 11-12

Hermanos: Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en él con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo, para que fuéramos santos e irreprochables a sus ojos, por el amor, y determinó, porque así lo quiso, que, por medio de Jesucristo, fuéramos sus hijos, para que alabemos y glorifiquemos la gracia con que nos ha favorecido por medio de su Hijo amado.
Con Cristo somos herederos también nosotros. Para esto estábamos destinados, por decisión del que lo hace todo según su voluntad: para que fuéramos una alabanza continua de su gloria, nosotros, los que ya antes esperábamos en Cristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosa la Virgen María, que guardaba la palabra de Dios y la meditaba en su corazón.
Aleluya.

Evangelio

Una espada te atravesará el alma

Ý Lectura del santo Evangelio según san Lucas
2, 27-35

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:
"Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos; luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel".
El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció:
"Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, los dones que te presentamos, y que nuestros corazones, encendidos por la luz del Espíritu Santo, busquen y conserven, a ejemplo de María, tu voluntad y tu palabra.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

María, signo de consuelo y de esperanza

En verdad es justo darte gracias, es bueno cantar tu gloria, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Te alabamos y te bendecimos, por Jesucristo, tu Hijo, en esta fiesta (memoria) de la bienaventurada Virgen María. Ella, como humilde sierva, escuchó tu palabra y la conservó en su corazón; admirablemente unida al misterio de la redención, perseveró con los apóstoles en la plegaria, mientras esperaban al Espíritu Santo, y ahora brilla en nuestro camino como signo de consuelo y de firme esperanza.
Por este don de tu benevolencia, unidos a los ángeles y a los santos, te entonamos nuestro canto y proclamamos tu alabanza:
[Misa]

Antífona de la Comunión

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, llena de gracia y de verdad.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Alimentados por el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, hecho hombre, te rogamos, Señor, que estos sacramentos, recibidos con gozo en la festividad de la Virgen María, nos hagan partícipes de la divinidad de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

[Misa]

Amén. retorno=